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viernes, 11 de enero de 2008

2-1...... y gracias


El Mallorca pega primero


Dice el presidente del Mallorca que cuando llueve en Palma pierde el Madrid. La certeza no es muy científica pero lo cierto es que diluviaba hace dos años, cuando Florentino vio caer al equipo y decidió su dimisión, y también lloviznaba anoche, cuando el Madrid se entregó a un partido que nunca le apasionó demasiado. Hubo, en definitiva, una diferencia de motivación, que es el estímulo que te despierta la tarea que afrontas. La clave es que el Mallorca entendió el partido como un desafío y el Madrid como un papeleo.

Por otro lado, el encuentro mide el punto más bajo que puede alcanzar este Madrid que tiene la tensión disparada, alta o baja, y que pasa de lo exquisito a lo vulgar. La primera conclusión que podemos extraer es que Van Nistelrooy pesa más que Casillas, por la simple razón de que Iker al menos tiene un sustituto, Dudek, que cumple sin presumir. Sin embargo, no hay recambio para el delantero centro. Y entonces los goles son milagros.

El partido nos despistó de inicio. Las alineaciones parecían una declaración de intenciones. En el Mallorca, con respecto al partido contra el Barcelona, sólo repetían Fernando Navarro, Varela y Basinas. El resto, suplentes. Algunos, mucho. Ramis, por ejemplo, sólo ha disputado 13 minutos en Liga. El negro Trejo, 48. Arango, que en la víspera asumía su papel de referente en ataque, empezaba en el banquillo. Quedaba claro que Manzano no puede olvidar ni un segundo que el equipo está a tres puntos del descenso en la Liga.

En el Madrid, en relación al encuentro contra el Zaragoza, repetían Sergio Ramos, Robinho, Sneijder y Raúl. Además, volvía Pepe. Si pensamos que Guti y Gago son semititulares, el equipo resultante era de primer rango.

La decisión más llamativa era la suplencia de Saviola, cuya situación es ruinosa. Ni siquiera le sirve la lesión de Soldado, que le había adelantado en el escalafón. Drenthe está en situación parecida. Balboa, notable en el último partido copero contra el Alicante, se sentaba junto a ellos.

Bien, pues los primeros minutos llevaron la contraria a las tarjetas de presentación. El Mallorca, seguramente consciente de su inferioridad, o espoleado por eso, salió más interesado en el partido. A cambio, el Madrid dominó burocráticamente. La consecuencia es que a los doce minutos Tuni burló a la defensa del Madrid y conectó con Trejo, que pecó de ansiedad y disparó muy alto.

Desde el primer instante nos dedicamos a estudiar a este muchacho, que tiene aire de buen futbolista y ayer confirmó el presagio. Lo cierto es que de cada joven jugador argentino esperamos una estrella, tal vez porque no hay una nacionalidad más sugerente ni un mejor acento para prometer.

Acoso. El Mallorca apretó al filo del cuarto de hora y entonces disfrutó de su mejor oportunidad. En este caso la asistencia fue del madridista Torres, que retrasó a su portero contraviniendo los manuales del futbolista, capítulo 1, pases al portero: "Que no haya rivales en el horizonte". El canterano retrasó en diagonal y Víctor, que estaba al acecho, interceptó el balón. Su remate, claro y evidente, se tropezó con Dudek.

Borja Valero siguió el asedio. Criado en la cantera del Madrid, es un jugador con clase y visión de juego que todavía no se ha consolidado en el equipo titular del Mallorca, quizá porque Ibagaza completa el cupo de genios ligeros. Su disparo rebotó en Michel y rozó la escuadra. En el córner siguiente, sacado por el propio Borja, Varela peinó al segundo palo y le faltó un pelo para marcar.

Raúl estiró al Madrid con un chut a la media vuelta, pero el Mallorca volvió a la carga. Desde la posición de lateral adelantado, Fernando Navarro buscó el tiro donde cualquier otro hubiera probado el centro al área. El chutazo, golpeado con el exterior, se hubiera colado por la escuadra de no impedirlo Dudek (no es Casillas, es la camiseta).

En la continuación de la jugada, marcó el Mallorca. Valero lanzó otro córner impecable y Trejo aprovechó la transparencia de Ramos e Higuaín, que saltaron sin mirar y sin tapar. El negro controló, fusiló y se sintió el rey del mundo. Le duró poco.

No habían pasado ni 30 segundos, cuando Sneijder centró, la pelota rebotó en Ramis y el rechace cayó sobre Higuaín, que enganchó una volea prodigiosa que entró por la escuadra. Cuando el Madrid se comporta así deja de ser un equipo para convertirse en una unidad de destino en lo universal. Un mazo divino.

Trejo volvió a ser protagonista al estrellarse contra Dudek en un balón largo. Pudo ser penalti porque el portero tocó con su pierna izquierda la derecha del argentino y porque el choque se localizó sobre la raya de la frontal. El árbitro no vio nada y Trejo se llevó como recuerdo un golpe en las costillas que terminó por retirarle del campo en el minuto 37. Una lástima.

Quejas. El Mallorca volvió a reclamar penalti en el último tramo de la primera mitad. Borja Valero desbordó a Michel y el lateral le atrapó con las piernas cuando se escapaba. Esta vez pareció claro, pero Delgado Ferreiro se hizo del colegio sueco. El público ya no tuvo dudas: el enemigo era él.

No hubo cambios al descanso, ni físicos ni espirituales. Por eso Arango no encontró oposición para conducir en dirección a Dudek y atacarle por bajo. El balón tenía más de pulga saltarina que de torpedo, pero se coló igualmente y reventó la leve oposición del Madrid.

Schuster tardó más de una hora en hacer cambios. Saviola entró por Raúl y Balboa, por Sneijder. Si el holandés había estado negado, el capitán había parecido indefenso, quizá por el ardor de los centrales o tal vez por la ausencia de Van Nistelrooy.

Un minuto después, Saviola falló lo imposible. Balboa culminó su primera carrera por la banda con un centro al área y el balón, que Higuaín no acertó a rematar, alcanzó a Saviola, que estaba solo en boca de gol. Su remate, que tenía 14 metros cuadrados de diana, se estrelló contra la agilidad de Moyá.

Personalmente, sigo pensando que Saviola es un futbolista muy aprovechable en cualquier equipo, pero la verdad es que no termina de encajar en el Madrid (que no es cualquier equipo) y temo que el asunto sea definitivo, especialmente después de un fallo tan descomunal. Históricamente, el club tolera una levedad butragueñil que no es la de Saviola, ya sea por su personalidad o por sus condiciones, menos románticas.

El Mallorca tuvo la tentación de replegarse, pero no lo hizo. Manzano también vio cómo su lado ambicioso vencía sobre el precavido y la entrada de Jonás alargó varios metros al equipo y en consecuencia lo hizo más peligroso. Después salió Ibagaza.

En uno de esos contragolpes, Borja Valero buscó en largo a Arango y el venezolano lo agradeció con un empalme sublime que rechazó Dudek con el lógico picor de manos.

Balboa se retiró lesionado y el Madrid afrontó los últimos minutos con Drenthe y mayoría de meritorios sobre el césped. Se acercó bastante, pero le faltó profundidad y, seguramente, talento. A diferencia de Gago, insulso, Guti había mejorado en el último tercio, pero no encontró marinería.

Drenthe reclamó penalti en una de sus incursiones desmelenadas, pero anoche el árbitro silbaba hacia dentro y dejaba pasar, como el Madrid. Hay eliminatoria y hay Mallorca.

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